Lo que siempre es igual
Reglas fijas
Una venta cerrada genera su factura y un pago confirmado cambia el estado del pedido. Eso se automatiza sin IA, que sale más barato y no se equivoca.
Como agencia de inteligencia artificial, montamos asistentes que atienden a tus clientes en la web y por WhatsApp, y agentes que leen correos, pedidos y documentos. Es inteligencia artificial empresarial, IA generativa incluida, solo donde compensa, y probada con tus datos antes de ponerla en marcha.
Lo primero es repartir el trabajo. Casi cualquier proceso de una pyme mezcla tres tipos de tarea, y la IA solo debe quedarse con una.
Lo que siempre es igual
Una venta cerrada genera su factura y un pago confirmado cambia el estado del pedido. Eso se automatiza sin IA, que sale más barato y no se equivoca.
Lo que hay que leer o entender
Un pedido que llega en PDF, un correo escrito a su manera o un cliente que pregunta por WhatsApp si tenéis hueco el jueves. Ahí las reglas fijas no llegan.
Lo que tiene consecuencias
Un precio especial, un rechazo o una excepción. La IA prepara la propuesta y decide alguien de tu equipo.
No hace falta montarlo todo. Se empieza por la pieza que más trabajo repetido te quita.
Web
Contesta las dudas que hoy respondes cada semana (horarios, plazos, qué incluye un servicio) con la información que tú le das. Recoge nombre y teléfono y propone una cita o una llamada.
Atiende en el canal que ya usan tus clientes, también a las once de la noche. Da citas en tu agenda y, si alguien pide hablar con una persona, te avisa.
Tareas
Además de conversar, trabajan: leen un pedido en PDF y lo pasan a tu programa, clasifican el correo que entra o actualizan la ficha del cliente en tu CRM. Lo que no encaja lo apartan para que lo revise alguien.
Teléfono
Cogen el teléfono cuando no puedes. Atienden la llamada, contestan lo habitual, dan cita y te pasan el resumen, como una recepcionista virtual. Es lo que algunos llaman voicebot, y siempre dice que es una IA al empezar.
La primera pregunta es si te compensa. Lo vemos en la auditoría y, si quieres ese análisis por separado, es nuestra consultoría IA.
Aquí la IA cuesta más de lo que ahorra o te mete un riesgo que no necesitas.
Aquí la IA se queda con un trabajo que hoy alguien hace a mano.
Una persona que no sabe algo suele decirlo. La IA puede contestar con toda seguridad algo que se ha inventado. Estos son los riesgos que más pesan en una pyme y lo que hacemos con cada uno.
Da un precio, un plazo o una condición que no existe, y tu cliente se lo cree.
Solo responde con la información que tú apruebas. Si la pregunta no está ahí, lo dice y pasa la conversación a una persona.
Conversaciones y fichas acaban en cuentas de otros, sin contrato y sin saber quién las usa.
Todo vive en cuentas a tu nombre, con un contrato de datos firmado antes de empezar y, cuando el proveedor deja elegir, tus datos no entrenan sus modelos.
Tu cliente se siente engañado cuando se entera.
El asistente dice al empezar que es automático y ofrece pasar con una persona en cualquier momento.
Rechaza a un cliente o aplica un descuento sin que nadie lo vea.
La IA propone y una persona decide todo lo que afecta a un cliente, como un precio, un rechazo o una excepción.
Un fallo se repite durante semanas y te enteras por una queja.
Cada conversación queda registrada en tu cuenta. Tu equipo revisa lo importante y nosotros vigilamos que todo siga funcionando.
Con información desordenada, un asistente se equivoca más. Por eso antes de montarlo se ordenan los canales y los datos.
Sin coste. Leemos conversaciones, correos y documentos reales y te presentamos dónde podría trabajar la IA, dónde no conviene ponerla y la cuota mensual.
Canales, correo y teléfono conectados a una ficha por cliente, para que el asistente sepa con quién habla y a quién avisar.
Ordenamos lo que usará el asistente (precios, condiciones, dudas frecuentes) y medimos el punto de partida. Después se prueba con tus datos reales y un criterio por escrito, y si no lo cumple, no se pone delante de tus clientes.
Revisamos conversaciones, corregimos lo que falla y cada trimestre comparamos con el punto de partida. La cuota mensual no tiene permanencia.
A las 23:04 un cliente escribe por WhatsApp: «¿Tenéis hueco el jueves?». El asistente se presenta como IA y le ofrece las horas libres. El cliente elige una y la cita entra en tu agenda. Por la mañana tienes la cita y la conversación en su ficha. Si hubiera pedido hablar con alguien, el aviso te habría llegado a ti.
Sirven para nosotros y para cualquiera de las empresas que se dedican a esto, hables con consultores, con un especialista por libre o con un equipo de expertos. Si las respuestas son vagas, sigue buscando.
Quien conoce el oficio tiene respuesta. Si todo le parece buena idea, te está vendiendo la herramienta.
Pide una prueba con tus datos y un criterio de aceptación por escrito. Una demo con datos de ejemplo no dice cómo responderá a tus clientes.
Si el asistente vive en la cuenta de la agencia, el día que te vayas te quedas sin él y sin el historial de conversaciones.
La respuesta buena es que lo dice y pasa la conversación a una persona. La mala es que improvisa.
Alguien tiene que leerlas y corregir lo que falla. Pregunta quién lo hace, cada cuánto y si entra en la cuota.
La automatización mueve datos entre programas, como una venta que se convierte en factura. La IA lee, conversa o interpreta. En un proyecto suelen ir juntas, y si lo tuyo son tareas repetidas entre programas, eso lo hacemos como agencia de automatización. Lo aplicamos en cualquier sector, y tenemos páginas para restaurantes y hostelería, clínicas, tecnología para inmobiliarias y marketing para despachos de abogados.
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Los chicos de Globalizame nos hicieron la web para mi empresa, en especial gracias a Mario, un auténtico profesional. Estamos muy contentos con los resultados, recomiendo 100x100
Globalízame me ayudó mucho para conseguir mi página web, acertaron al 100% para obtener lo que realmente quería, quedé muy satisfecha con ellos.
¿Tienes otra duda? Escríbenos y te respondemos.
Escríbenos por WhatsAppSí, si hay una tarea que se repite cada día y la información para hacerla está por escrito. Una empresa que utiliza IA con sentido empieza por ahí. Si está repartida o en la cabeza de alguien, primero se ordena.
Por la tarea que más se repite y que hoy hace alguien a mano, como contestar las mismas dudas o pasar pedidos al programa. Se monta una pieza, se prueba y se mide, y después se piensa en la siguiente.
El chatbot conversa. El agente además hace cosas: agenda, cualifica o actualiza tus programas.
No. Se queda con lo repetitivo y con las horas en las que no hay nadie. Lo que tiene consecuencias, como un precio o un rechazo, lo decide una persona.
Sí, siempre. El asistente lo dice al empezar y ofrece pasar con una persona.
Se quedan en cuentas a tu nombre, se usan solo los necesarios y, cuando el proveedor deja elegir, no entrenan sus modelos. Antes de empezar firmamos contigo cómo se tratan.
Cada pieza se prueba con tus datos reales y un criterio por escrito. Si no lo cumple, no se pone en marcha.
Depende de la tarea y del uso. En la auditoría gratuita recibes el presupuesto por escrito, con la cuota mensual y, aparte, lo que cueste el consumo según el uso. La cuota no tiene permanencia.
Auditoría gratuita · valorada en 500 €
En la auditoría gratuita, que hace de asesoría, vemos si esa tarea la puede hacer una IA, una regla fija o ninguna de las dos, y cuánto cuesta.